El pasado 4 de junio el Auditorio Nacional fue testigo de una de las noches más conmovedoras de la música en México: el merecido homenaje a Marco Antonio Muñiz, El Lujo de México. Un evento lleno de emociones, anécdotas, música entrañable y reconocimientos que celebraron la trayectoria de uno de los máximos exponentes del bolero y la música romántica en América Latina.
Desde los primeros acordes, el ambiente se llenó de nostalgia y gratitud. El encargado de orquestar esta velada fue su hijo, Jorge El Coque Muñiz, quien, acompañado de figuras como Verónica Castro, Mijares, Emmanuel, Pedro Fernández, Carlos Cuevas, Francisco Céspedes, Ednita Nazario y Gilberto Santa Rosa, logró reunir a una constelación de estrellas para rendir tributo al gran artista jalisciense.
El regreso de Verónica Castro y la emoción del Coque
Uno de los momentos más especiales fue la reaparición de Verónica Castro, quien volvió a los escenarios después de seis años para conducir el homenaje. Con lágrimas en los ojos, reconoció la importancia de Marco Antonio Muñiz en su vida personal y profesional.
“¡Qué noche tan maravillosa nos espera!”, exclamó Castro mientras daba paso a la primera intervención musical del grupo familiar Muñiz, conformado por Axel, Toño y Rodolfo, quienes emocionaron al público con un popurrí de boleros clásicos.
Una velada de anécdotas, música y gratitud
A lo largo de más de tres horas, el público disfrutó de interpretaciones memorables de artistas que compartieron no solo el escenario sino también una profunda admiración por El Lujo de México. Desde la voz rasposa y apasionada de Francisco Céspedes hasta la calidez de Gilberto Santa Rosa, cada presentación estuvo cargada de afecto genuino y reconocimiento a una carrera legendaria.
“En Puerto Rico no se decía que había llegado Santa Claus, sino Marco Antonio Muñiz”, dijo Santa Rosa, arrancando carcajadas y aplausos.
Raúl Di Blasio, por su parte, recordó entre risas y suspiros las giras que compartió con Muñiz, José José y Armando Manzanero. Su interpretación de El día que me quieras, al piano y acompañado de un acordeón, fue uno de los momentos más emotivos de la noche.
Reconocimientos y una ovación histórica
Durante el homenaje, instituciones como la Sociedad de Autores y Compositores (SACM), el Sindicato de Músicos y Sony Music entregaron diversos reconocimientos a la familia Muñiz por los logros de Marco Antonio: 50 álbumes grabados, más de 600 canciones interpretadas y 268 millones de reproducciones en plataformas digitales.
Sin embargo, no todo fue aplauso institucional. Cuando se anunció un reconocimiento por parte de la Cámara de Diputados, el público reaccionó con una rechifla notoria. Un momento incómodo que no logró opacar la emoción general de la velada.
La aparición del ídolo
Pasadas las 23:30 horas, el momento cumbre llegó. Marco Antonio Muñiz, de 92 años, apareció en el escenario. El Auditorio Nacional estalló en una ovación que parecía interminable. Apoyado y sonriente, dedicó unas breves pero sentidas palabras:
“A todo este público hermoso, les doy todas las gracias del mundo. ¡Muchísimas gracias por estar con nosotros, hasta pronto!”
Sus palabras, conmovidas y humildes, fueron el broche de oro de una noche irrepetible.
“Valió la pena todo”: El Coque
Visiblemente conmovido, Jorge Muñiz declaró a los medios:
“Pensé que no había amigos en esto, pero sí existen. Me dio gusto ver a estas estrellotas compartir el escenario para honrar a mi papá… Cuando él apareció y vio al público emocionado, vi su cara y pensé: valió la pena todo”.
También reveló que se prepara un nuevo homenaje en su natal Jalisco, y que su padre, pese a requerir ocasionalmente oxígeno, se encuentra de buen ánimo y estable de salud.
Un legado eterno
El nombre de Marco Antonio Muñiz ya forma parte del Paseo de la Fama del Auditorio Nacional, donde su placa reluce como testimonio de su legado. Pero más allá de reconocimientos, discos o premios, lo que esta noche demostró fue que su música vive en los corazones de miles de personas que, generación tras generación, seguirán cantando Por Amor.