Shakira rompe récord histórico en el Zócalo CDMX: 400 mil asistentes y polémica tras el concierto

La noche del domingo 1 de marzo quedará marcada en la historia de los conciertos masivos en la capital del país. Shakira rompió el récord de asistencia en el Zócalo de la Ciudad de México al reunir a 400 mil personas, de acuerdo con cifras oficiales del Gobierno capitalino.

Un nuevo récord en el corazón de la CDMX

Diecinueve años después de su primera presentación masiva en la Plaza de la Constitución, la intérprete colombiana regresó para cerrar su gira Las Mujeres Ya No Lloran World Tour en México y recuperar el primer puesto que en 2023 había conseguido Los Fabulosos Cadillacs con 300 mil asistentes.

La actual jefa de Gobierno, Clara Brugada, informó en sus redes sociales que “400 mil personas disfrutamos del gran espectáculo de Shakira, desde la Plaza de la Constitución hasta el Monumento a la Revolución”, detallando que miles de asistentes abarrotaron no solo el Zócalo, sino también calles aledañas como 16 de Septiembre, Madero, 5 de Mayo, Pino Suárez y 20 de Noviembre.

El concierto, de acceso gratuito para el público, fue organizado de manera conjunta por el Gobierno de la Ciudad de México y Grupo Modelo —a través de Corona— en el marco de su centenario, y producido por OCESA.

Un recorrido por sus himnos generacionales

Desde las primeras canciones, “La Loba” hizo vibrar a la multitud con clásicos como “Antología”, “Dónde Estás Corazón” y “Pies Descalzos”, hasta llegar a sus éxitos más recientes como “Te felicito”, “Chantaje”, “Monotonía” y “Acróstico”.

“Los quiero mucho, mucho”, fue la frase con la que Shakira agradeció la entrega del público capitalino antes de cerrar con “Las Mujeres Ya No Lloran”, tema que se convirtió en un auténtico himno durante esta etapa de su carrera.

Las postales de fans que pernoctaron durante días para alcanzar primera fila rápidamente inundaron redes sociales, consolidando el evento como uno de los momentos musicales más importantes del año en México.

El otro eco: críticas y debate en redes

Sin embargo, no todo fueron aplausos. El concierto también detonó un debate en X (antes Twitter) sobre el financiamiento del evento.

El conductor Ricardo Casares cuestionó la narrativa oficial al escribir: “Todo muy bonito, pero como diría Shakira CLARAMENTE NO ES GRATIS!”. La locutora Maca Carriedo respondió: “Obvio! Paga @Corona_MX. Es su aniversario”.

El intercambio encendió aún más la conversación digital sobre si el evento debía considerarse gubernamental o corporativo. A ello se sumaron declaraciones de Susana Zabaleta, quien previo al show lanzó una crítica al señalar: “Acuérdate de lo que decían los romanos: ‘Al pueblo, pan y circo’, para tenerlos callados”.

Por su parte, voceros de Grupo Modelo defendieron la estrategia al señalar que cuando una marca se asocia con un evento cultural de gran escala “no está comprando visibilidad, está buscando significado”.

De acuerdo con sitios especializados, Shakira habría cobrado en promedio 40 millones de pesos por cada presentación masiva de su gira.

Operativo de seguridad y detenciones

Mientras 400 mil personas disfrutaban del espectáculo, la Secretaría de Seguridad Ciudadana implementó un operativo que dejó como saldo 10 personas detenidas: seis por robo de celulares, tres por posesión de droga y una por impedir el libre tránsito.

La mayoría de los arrestos ocurrió en flagrancia, principalmente por el robo de teléfonos aprovechando la aglomeración. Dos de los detenidos contaban con antecedentes por robo en la Ciudad de México.

Además, se retiraron objetos prohibidos como bebidas alcohólicas, envases de vidrio y aerosoles. El dispositivo de seguridad se mantuvo hasta el desfogue total del primer cuadro capitalino.

Un récord que eleva la vara

Más allá de la polémica y los debates digitales, la cifra es contundente: 400 mil personas reunidas en el corazón político del país para corear a una de las artistas latinas más influyentes del mundo.

Con este nuevo récord, Shakira no solo reafirma su conexión histórica con México, sino que deja la vara altísima para las próximas generaciones que aspiren a conquistar la plancha del Zócalo.