Muere Willie Colón, leyenda de la salsa y arquitecto del sonido del Bronx

La salsa está de luto. El legendario trombonista, compositor y productor Willie Colón falleció a los 75 años, dejando una huella imborrable en la historia de la música latina y en el corazón de millones de seguidores alrededor del mundo.

La noticia fue confirmada por su familia a través de un comunicado difundido en redes sociales, donde informaron que el artista murió “rodeado de su amada familia”, y pidieron respeto y privacidad durante el proceso de duelo.

“Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón”, se lee en el mensaje publicado por la familia. Además, agregaron: “Mientras lamentamos su ausencia, también celebramos el regalo eterno de su música y los recuerdos entrañables que creó, los cuales vivirán para siempre”.

“Nuestra familia está profundamente agradecida por sus oraciones y apoyo durante este tiempo de duelo”.


Del Bronx al mundo: el origen de un sonido

Nacido como William Anthony Colón Román el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx, Nueva York, dentro de una familia puertorriqueña, Willie creció en un entorno marcado por la migración caribeña y el surgimiento de una identidad latina en Estados Unidos.

Comenzó tocando la trompeta, pero fue el trombón el instrumento que lo catapultó a la historia. Influenciado por figuras como Eddie Palmieri y por las sonoridades más crudas de los metales caribeños, Colón ayudó a moldear lo que después se conocería como el “sonido Fania”.

A los 17 años lanzó su álbum debut, “El Malo”, bajo el sello Fania Records, convirtiéndose rápidamente en una de las caras más representativas de la salsa neoyorquina. Su imagen de “chico malo”, reforzada con portadas inspiradas en el universo mafioso, marcó una ruptura estética con la tradición tropical más romántica y rural.


La dupla histórica con Héctor Lavoe

Uno de los capítulos más importantes de su carrera fue su alianza con Héctor Lavoe. Juntos grabaron 14 álbumes que redefinieron la narrativa de la salsa, incorporando historias urbanas, callejeras y sociales.

“La salsa surgió de una situación similar a la del rap”, dijo Colón en una entrevista con The Times en 1992. “Era una especie de híbrido de un montón de elementos diferentes. Héctor acababa de llegar de Puerto Rico y no hablaba inglés. Yo no hablaba mucho español, era un niño de Nueva York. Nos juntamos y empezamos con la misma actitud irreverente y rebelde, escribiendo canciones sobre el tipo más malo del barrio, las drogas y el sexo. Antes de eso, las letras y toda la actitud de la música latina eran: “Mírame bailar, escucha esos tambores, estoy cortando caña de azúcar”. Era un énfasis rural y folclórico; lo cambiamos por una cultura más urbana”.

Tras su separación en los años 70, marcada por los problemas personales de Lavoe, ambos continuaron colaborando hasta la muerte del cantante en 1993.


“Siembra” y la salsa con conciencia social

A finales de los 70, Colón inició otra etapa fundamental junto a Rubén Blades. El resultado fue “Siembra” (1978), considerado uno de los discos más vendidos en la historia de la salsa.

Canciones como “Pedro Navaja” y “Plástico” ampliaron el espectro temático del género, incorporando crítica social, identidad latinoamericana y reflexiones sobre desigualdad y apariencia. Según reportes de la época, “Siembra” ofrecía ritmos vibrantes que “transmitían mensajes de libertad en una época en la que la mayor parte de América Latina estaba oprimida por dictaduras militares”.

Otro tema clave en su trayectoria fue “El Gran Varon”, lanzado en 1989, que narraba la historia de una mujer trans rechazada por su padre y que presumiblemente muere de sida. La canción se convirtió en un himno que ayudó a visibilizar temas LGBTQ+ durante la crisis del VIH/sida en América Latina.


Más allá de la música

Colón lanzó más de 40 álbumes y también incursionó en el cine y la televisión, participando en producciones como “Vigilante” y en series como “Miami Vice”. Décadas después, nuevas generaciones lo redescubrieron cuando apareció en el videoclip “Nuevayol” de Bad Bunny, quien le rindió homenaje con la frase: “Willie Colón, me dicen el malo, ey. Porque pasan los años y sigo dando palo”.

En sus últimos años, también participó activamente en la política local en Nueva York y en causas comunitarias, incluyendo la concientización sobre el sida.

En 2018, la revista Billboard lo nombró uno de los artistas latinos más influyentes de todos los tiempos, reconocimiento que consolidó su lugar como arquitecto del sonido salsero moderno.


Un legado eterno

La muerte de Willie Colón marca el cierre de una etapa clave en la historia de la salsa. Desde el Bronx hasta América Latina, su trombón definió una identidad musical que transformó la experiencia migrante en ritmo, orgullo y resistencia.

Le sobreviven su esposa, Julia Colón, sus hijos y nietos. Pero, sobre todo, le sobrevive una obra que seguirá sonando en cada barrio donde la salsa sea sinónimo de memoria, identidad y celebración.

Hoy, la salsa pierde a uno de sus grandes arquitectos. Su música, sin embargo, seguirá diciendo presente.