El mundo del rock está de luto. Ozzy Osbourne, la icónica voz de Black Sabbath y figura insigne del heavy metal, falleció a los 76 años de edad, dejando un legado inquebrantable y una vida marcada por la controversia, la música y la supervivencia.
La noticia fue confirmada por su familia este martes 22 de julio a través de un comunicado compartido con medios internacionales como Associated Press, The Guardian y Sky News:
“Con una tristeza indescriptible, informamos del fallecimiento de nuestro querido Ozzy Osbourne esta mañana. Estaba con su familia, rodeado de cariño. Les pedimos a todos que respeten la privacidad de nuestra familia en este momento”.
Aunque no se especificó una causa oficial de muerte, el artista británico luchó durante años contra una serie de problemas de salud, incluyendo Parkinson tipo 2, enfisema pulmonar, secuelas de un grave accidente en cuatrimoto en 2003 y múltiples cirugías en la columna. Sus últimos años los vivió con movilidad limitada y múltiples recaídas.
Una despedida que ya se anunciaba
El fallecimiento de Osbourne se da a menos de tres semanas de su emotivo concierto de despedida en Birmingham, su ciudad natal, como parte del evento Back to the Beginning, donde se reunió por última vez con los miembros originales de Black Sabbath: Geezer Butler, Tony Iommi y Bill Ward.
Este encuentro, anunciado como su “última despedida”, fue una celebración de su legado junto a otras leyendas del metal como Metallica, Slayer, Guns N’ Roses y Papa Emeritus de Ghost.
De Aston al Olimpo del metal
Nacido como John Michael Osbourne el 3 de diciembre de 1948 en Aston, Birmingham, Ozzy fue hijo de obreros y encontró su escape en la música desde joven, inspirado principalmente por los Beatles. Su vida dio un giro en 1967 cuando se unió a un grupo que, tras varias transformaciones, se convertiría en Black Sabbath, la banda que definió las bases del heavy metal con álbumes fundamentales como Paranoid, Master of Reality y Sabbath Bloody Sabbath.
Las letras oscuras escritas por Geezer Butler, los riffs demoledores de Iommi y la inconfundible voz de Ozzy dieron forma a un sonido nunca antes escuchado.
Drogas, oscuridad y redención
Los excesos fueron parte central de su historia. El consumo desmedido de drogas y alcohol no solo lo llevó a ser despedido de Black Sabbath en 1979, sino también a vivir momentos turbulentos en su vida personal. Ozzy confesó haber estado al borde de la muerte en múltiples ocasiones. En su documental God Bless Ozzy Osbourne (2011) reconoció:
“A las 12 en punto, en los viejos tiempos, tenía polvos en la nariz, mierda en las venas, de todo tipo. Debería haber muerto mil veces, pero nunca lo hice”.
A pesar de ello, logró reinventarse como solista con álbumes como Blizzard of Ozz, que contiene himnos como Crazy Train y Mr. Crowley. A lo largo de su carrera recibió cinco premios Grammy y fue incluido dos veces en el Salón de la Fama del Rock and Roll: como parte de Black Sabbath y como solista.
Ícono pop involuntario
En los 2000, una nueva generación descubrió a Ozzy gracias al reality show The Osbournes, emitido por MTV, que mostraba su caótica vida doméstica junto a su esposa Sharon y sus hijos Jack y Kelly. El programa se convirtió en un fenómeno cultural y le valió un premio Emmy en 2002.
Un adiós eterno, pero inmortal
A Ozzy le sobreviven su esposa Sharon, sus hijos Aimee, Kelly y Jack (de su matrimonio actual), así como Jessica y Louis (de su primer matrimonio). Deja tras de sí no solo una discografía brillante, sino una figura inmortal del rock, un referente indiscutible del metal y un símbolo de resistencia frente a sus propios demonios.
Los fanáticos, músicos y celebridades del mundo han inundado las redes sociales con homenajes.
Como escribió alguna vez el propio Ozzy:
“No soy un músico perfecto. No soy un hombre perfecto. Pero he vivido como si no fuera a haber un mañana. Y, por Dios… qué viaje”.