El productor de contenido para adultos Alex Marín, conocido en redes como el “Rey Midas del porno”, ha sido detenido por la Fiscalía de Jalisco tras ser acusado de explotación íntima de una menor y trata de personas. El arresto, que tuvo lugar en Puerto Vallarta, ha desatado una ola de reacciones tanto en el entorno cercano al creador como en colectivos feministas que desde hace años han denunciado su comportamiento.
Un romance turbio con una menor
De acuerdo con la Fiscalía de Jalisco, Marín, de 39 años, entabló una relación con una adolescente de 16 años, a quien manipuló para mantener relaciones con él y con terceros. Además, convenció a la joven para que estos encuentros fueran grabados y publicados en sitios web especializados en contenido para adultos.
“El detenido, identificado como Alejandro N, ahora se encuentra a disposición del juez para que enfrente los cargos en su contra. En Jalisco nos tomamos muy en serio la protección de las mujeres y de los menores de edad”, afirmó el gobernador Pablo Lemus a través de su cuenta oficial en X.
Quiero compartirles una detención muy importante que realizó la @FiscaliaJal: acaban de detener en #PuertoVallarta a un productor de películas pornográficas, quien fue denunciado por trata de personas y explotación sexual en contra de una menor de 16 años de edad.
Antes de alcanzar notoriedad en el mundo del entretenimiento para adultos, Marín trabajaba como ingeniero de sistemas en Guadalajara. Su carrera cambió radicalmente cuando comenzó una relación con la actriz Mía Marín, con quien fundó la productora Solobellezas, especializada en grabaciones de contenido explícito con un enfoque poliamoroso. Su modelo de negocio creció rápidamente, extendiéndose a países como España, Colombia, Italia y Panamá.
Durante años, Marín mantuvo relaciones simultáneas con varias mujeres, a quienes llamaba públicamente “sus esposas”. Estas relaciones fueron el eje de su imagen pública, frecuentemente promocionada en redes sociales.
Reacciones de su círculo más cercano
Tras su detención, algunas de sus parejas sentimentales reaccionaron con mensajes en redes sociales. Melany Marín, cuya cuenta ahora ha sido eliminada, compartió una historia en Instagram donde escribió:
“No sé qué decirles, me siento muy triste”.
Por su parte, Itzel Olvera, otra de sus actuales parejas, también expresó su malestar:
“No he publicado nada porque ni ánimos de abrir redes tengo, hay mucha gente preguntando o burlándose de una situación que a muchas de las personas que queremos a Alex sí nos duele”. Su cuenta también fue eliminada de Instagram.
Hasta el momento, otras figuras del entorno de Marín han optado por el silencio.
Nuevas acusaciones por fraude y violencia
El escándalo no termina ahí. Días antes de la detención, su exesposa Mía Marín rompió el silencio en una entrevista con el youtuber Alejandro Villanueva Madness, donde acusó a Marín de fraude millonario en perjuicio de varias actrices que colaboraron con él.
“A todas nos robó. A Yamileth le robó más de un millón, a Giselle más de dos, y no se diga a mí… todo lo que se robó. A la fecha no he recibido un peso del divorcio”, denunció Mía, quien también compartió mensajes amenazantes presuntamente enviados por el productor.
Las declaraciones abren la posibilidad de que Marín enfrente nuevos cargos por fraude y violencia, si las afectadas deciden iniciar procesos legales en su contra.
Una sentencia que podría alcanzar los 30 años
El Código Penal de Jalisco es claro: la trata de personas, especialmente cuando involucra a menores, puede ser castigada con penas de hasta 30 años de prisión. En este caso, no será necesario comprobar el uso de violencia o engaño, dado que la víctima es menor de edad.
Los hechos han encendido las alertas en la industria del entretenimiento para adultos en México, un sector que a menudo opera en la opacidad y con escasa regulación.
Este caso marca un precedente en la lucha contra la explotación y el abuso en entornos digitales y de entretenimiento íntimo. Colectivos feministas exigen que las investigaciones continúen, no solo contra Marín, sino también hacia posibles redes de complicidad dentro y fuera del ámbito legal.