Hay libros que no se quedan quietos en los estantes. El invencible verano de Liliana, de la escritora Cristina Rivera Garza, es uno de ellos. Ganador del Premio Pulitzer 2024 en la categoría de Memorias y Autobiografía, además de los premios Xavier Villaurrutia, Rodolfo Walsh y Mazatlán de Literatura, el libro reconstruyó la vida de Liliana Rivera Garza, asesinada en 1990 por su expareja, a través de diarios, cartas y recuerdos personales. Ahora, ese relato abandona las páginas para instalarse en el escenario, y lo hace de la mano de Cecilia Suárez.
La adaptación teatral, con dramaturgia de Amaranta Osorio y dirección de Juan Carlos Fisher, llega a México tras un debut exitoso en el Festival de Otoño de Madrid, donde tuvo su estreno mundial el 25 de noviembre de 2025 en el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque. En aquella primera temporada, el 90 por ciento del público fue femenino, dato que la propia Suárez no ha dejado de mencionar: un llamado abierto a que los hombres también se acerquen a esta historia. “Necesitamos encarecidamente que muchos hombres vengan a verla, sigue siendo muy incómodo para los hombres, escuchar esta historia o acercarse a temas que consideran feministas”, ha señalado la actriz.
El montaje es un monólogo en el que Suárez da voz a más de diez personajes para reconstruir la memoria de Liliana desde sus propias palabras y escritos. La obra no se limita a retratar su muerte: recupera su vida, sus pensamientos, sus sueños. Y lo hace con una sobriedad que, según quienes ya la vieron en España, resulta emocionalmente devastadora. La propia Cecilia Suárez lo ha definido como el trabajo más exigente de su trayectoria. “Ha sido el trabajo más duro e intenso de toda mi trayectoria, y eso ha sido un gran aliciente para mí”, confesó durante la conferencia de prensa en la que se anunció la gira mexicana.
Para Suárez, la conexión con el texto fue inmediata desde la primera lectura: “La lectura del libro para mí fue una conmoción absoluta, porque creo que Cristina logra poner en palabras cosas que muchas de nosotras, si no es que todas, hemos sentido en algún otro momento de nuestra vida, siendo mujeres.”
Cristina Rivera Garza, por su parte, ha subrayado la urgencia de seguir contando estas historias y de hacerlo sin eufemismos: “A pesar de que las luchas de las mujeres, y en particular la lucha feminista, han construido un lenguaje que hoy nos permite narrar estas historias más allá —o en contra— de las narrativas hegemónicas patriarcales, todavía queda mucho por decir. Persiste el silencio en torno a la violencia de género, así como la duda y la suspicacia. Incluso nosotras mismas dudamos al momento de identificar qué constituye violencia y de encontrar herramientas para defendernos y protegernos.”
La producción está a cargo de Óscar Carnicero y Claudio Sodi, con la participación de Cecilia Suárez como productora asociada junto a Late Producciones y Magnífico Entertainment, en una colaboración entre México y España. El diseño de escenografía e iluminación es de Ingrid SAC; el diseño audiovisual, de Emilio Valenzuela; el vestuario, de Juan de Dios Ramírez, y la composición y espacio sonoro, de Alex Aller.
Antes de llegar a la Ciudad de México, la obra recorrerá el país: el 20 de agosto se presentará en el Festival de Teatro Nuevo León con entrada libre; los días 28 y 29 de noviembre estará en el Conjunto Santander de Artes Escénicas de Guadalajara, dentro de la Feria Internacional del Libro; el 3 de diciembre en el Teatro Armando Manzanero de Mérida, y los días 5 y 6 de diciembre en Guanajuato.
La temporada en la Ciudad de México tendrá únicamente ocho funciones en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, del 10 al 20 de diciembre. Los horarios serán: jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00. La duración aproximada es de 75 minutos y la obra está dirigida a público mayor de 15 años. Los boletos ya están a la venta con los siguientes precios: $700 en sección 1, $400 en sección 2 (gradas) y $250 en sección 3.
Después de México, la producción emprenderá una gira latinoamericana en 2027 con funciones en Chile, Colombia, Perú y Argentina, confirmando que la historia de Liliana no reconoce fronteras, porque habla de una violencia que tampoco las tiene.
En un país donde el feminicidio sigue siendo una emergencia cotidiana, el teatro puede ser —tiene que ser— un espacio de memoria viva. Eso es exactamente lo que propone esta puesta en escena: no dejar que el nombre de Liliana se pierda entre las cifras.