Lo que comenzó como una oportunidad laboral en la nieve de España terminó convirtiéndose en una de las polémicas más sonadas del momento. Dagna Mata, la modelo mexicana radicada en Madrid que protagonizó el videoclip “Un vals” de Christian Nodal, decidió romper el silencio y denunciar públicamente una serie de irregularidades que, según ella, marcan un patrón demasiado común en la industria del entretenimiento.
La modelo afirma que fue contratada como artista secundaria a través de una fotógrafa amiga, y que jamás le informaron cuál sería realmente su rol en la producción. “Yo pensé que iba a ser una chica que bailaba con otro actor, pero cuando vi el video me di cuenta que salgo prácticamente en toda la producción. Nunca me dijeron que iba a ser protagonista”, declaró. Para mayor claridad: su contrato original la ubicaba como artista secundaria, y fue al ver el resultado final editado cuando descubrió que su imagen aparece de forma central en prácticamente todo el clip. “Yo tengo un contrato firmado solo como extra”, subrayó.
A la sorpresa por su papel protagónico se suma un problema económico sin resolver. La grabación tuvo lugar en febrero en los paisajes nevados de León y Asturias, en el norte de España, y el pago prometido nunca llegó. “Todavía no me han pagado. Me prometieron que el pago llegaría en treinta días y ya han pasado noventa”, aseguró Mata. La modelo ya se encuentra asesorada por abogados, aunque por el momento prefiere no dar más detalles sobre el proceso legal.
Un video viral, un costo personal muy alto
El video oficial en YouTube ya supera el millón de reproducciones, pero para Dagna Mata ese éxito no ha venido acompañado de beneficios. Por el contrario: desde el lanzamiento del clip, la modelo ha sido blanco de una intensa ola de acoso en redes sociales, impulsada en gran parte por las comparaciones con Cazzu, la cantante argentina y expareja de Nodal. “He recibido muchísimo acoso. El fandom y la sociedad se han metido con cosas personales como mi imagen o mis tatuajes”, narró. Entre los mensajes que recibió, hubo críticas, comentarios de odio e incluso señalamientos de tono clasista y racista.
Mata rechaza que su presencia en el video sea una estrategia de nadie más que no sea su propio trabajo, y lamenta la dinámica de rivalidad mediática que constantemente enfrenta a las mujeres. “Siempre se nos acusa, se nos compara, se nos ataca y hay otras personas involucradas que no reciben repercusiones”, señaló. El director del video, por su parte, aclaró que la selección de la modelo fue decisión suya y no de Nodal: buscaban actrices mexicanas en España, les llegó el perfil de Dagna, les encajó y así la eligieron.
Presión para el silencio y un llamado a la industria
Uno de los aspectos más graves del relato de Mata es la presión que asegura haber recibido para no hablar. “Me han pedido que firme un contrato para no decir nada ni publicar nada. Esto ha tenido mucha repercusión en mi trabajo”, confesó. Lejos de ceder, la modelo decidió hacer pública su experiencia con un mensaje que va más allá de su caso particular: “Muchas veces aceptamos trabajos porque necesitamos trabajar y no hay regularización ni buena retribución.”
Sobre la posibilidad de una disculpa pública por parte del equipo de Nodal, fue contundente: “Las disculpas no me van a ayudar en nada. Lo que quiero es que se reconozca mi trabajo y poder seguir abriéndome camino.”
Mientras tanto, Nodal publicó un mensaje en redes donde expresó que no es dueño de su nombre, su imagen ni su música, y señaló que lo ocurrido con el video es muestra de eso. Según algunos reportes, el equipo del cantante habría considerado regrabar el videoclip para evitar que la polémica continúe creciendo.
Lo que queda claro, más allá del drama y los titulares, es que Dagna Mata no está dispuesta a quedarse callada. Y su historia pone sobre la mesa una conversación urgente y necesaria sobre las condiciones laborales de quienes trabajan detrás —y delante— de las cámaras en la industria musical.