Muere Elsa Aguirre a los 95 años: sus enfermeras revelan cómo fueron sus últimos días y confirman que dejó testamento

México se despide de una de las últimas grandes divas de la época de oro del cine nacional. Elsa Aguirre falleció la noche del martes 14 de julio, poco después de las 22:00 horas, en su casa de Cuernavaca, Morelos, a causa de un paro cardiorrespiratorio. Tenía 95 años. La Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) confirmó el deceso en un comunicado oficial.

Quienes acompañaron a la actriz hasta el final fueron sus cuatro enfermeras —Angélica Moreno, Isabel López, Laura Ramírez y Jazmín Domínguez—, que durante los últimos años se convirtieron también en sus asistentes personales. Este miércoles, en entrevista para el programa De Primera Mano, que conduce Gustavo Adolfo Infante, las cuatro mujeres relataron cómo transcurrieron los últimos momentos de la primera actriz.

“Contenta, tranquila”: así fueron sus últimos momentos

De acuerdo con el testimonio de Angélica Moreno, doña Elsa murió “contenta, tranquila”. Laura Ramírez añadió que la actriz “estuvo acompañada de sus seres queridos, incluyéndonos nosotras”. Las cuidadoras contaron que, durante sus últimos meses, tres amigos cercanos ajenos al medio artístico se mantuvieron pendientes de ella.

Isabel López la describió como una mujer que disfrutaba compartir sus vivencias: “era una persona muy alegre, siempre nos enseñaba sus experiencias de vida, a seguir su disciplina, cariñosa, bromista, muy buena persona”. Las enfermeras también recordaron su profundo respeto por los animales, una convicción que la llevó a adoptar una dieta vegetariana. Su primo, Luis Aguirre, contó por su parte que en los últimos años la actriz se volcó hacia la espiritualidad y encontró en el yoga y la meditación una nueva forma de vida.

La última voluntad de la diva

Las cuidadoras confirmaron que los restos de Elsa Aguirre serían cremados este jueves 16 de julio a las 7:00 de la mañana, y que, por petición expresa de ella, su féretro permaneció cerrado durante todo el velorio.

La actriz ya había dejado clara su voluntad meses atrás. En septiembre de 2025 declaró a la revista TVNotas: “Mi última voluntad es que cuando me muera, ahí debo estar para que me incineren. Que Hassim se lleve las cenizas y las deje en algún lugar alto, donde estemos más separados de la materia”. Hassim, su ahijado y colaborador de mayor confianza, será quien cumpla ese último encargo.

Las enfermeras también revelaron que doña Elsa esperaba ser recordada por el público sencillamente como “una gran actriz”, y confirmaron que dejó su testamento debidamente ordenado antes de morir.

Se apaga una leyenda del cine de oro

Hoy toca despedir a una mujer que no solamente fue una gran actriz, sino una de las más bellas que ha dado este país, una auténtica diva de esas que nacen una vez cada siglo. Con la partida de Elsa Aguirre, el cine mexicano pierde a una de las últimas grandes representantes de su época dorada, una figura que jamás necesitó del escándalo para hacerse notar: le bastaba con aparecer frente a una cámara para robarse la atención de todos.

Nacida en Chihuahua, desde joven llamó la atención por una belleza que parecía sacada de una pintura: ojos profundos, voz grave y una presencia que imponía sin necesidad de alzar la voz. Pronto se convirtió en una de las consentidas de la industria y compartió créditos con las máximas figuras del cine nacional: Pedro Infante, Jorge Negrete, Dolores del Río, Arturo de Córdova, Germán Valdés “Tin Tan”, Luis Aguilar y Emilio Tuero, entre muchos otros.

Su belleza fue legendaria en su tiempo. Se cuenta que Jorge Negrete quedó profundamente enamorado de ella, aunque el destino terminó llevándolo a casarse con María Félix, quien —según se dice— llegó a sentir celos de Elsa. También Pedro Infante, conquistador nato, no ocultó jamás la admiración que sentía por ella, aunque la relación nunca pasó de un coqueteo. Pocas actrices podían presumir de haber despertado semejante interés entre las máximas figuras masculinas de la época, y al mismo tiempo, los celos de la mujer más poderosa del cine mexicano.

Pero reducir a Elsa Aguirre a su belleza sería una injusticia con su talento. Películas como Cuidado con el amor, La mujer que yo perdí, Vainilla, bronce y morir, Algo flota sobre el agua y Los viejos somos así forman parte del patrimonio cinematográfico del país. Sabía transmitir emociones únicamente con la mirada; no necesitaba grandes discursos para decirlo todo.

Detrás de esa mujer admirada por millones existía también una historia marcada por el dolor: la muerte de su único hijo la transformó por completo y la llevó a alejarse de los reflectores. Encontró entonces, en el yoga, la meditación y la vida espiritual, nuevas respuestas lejos del ruido del espectáculo. Durante décadas, Cuernavaca fue su refugio de paz, aunque nunca dejó de ser una estrella: solo eligió brillar desde otro lugar.

Con su partida se cierra uno de los capítulos más brillantes de la cinematografía mexicana, una generación que no dependía de las redes sociales para ser famosa, sino de disciplina, talento y una presencia capaz de llenar la pantalla. Las leyendas, sin embargo, solo mueren cuando dejamos de recordarlas. Descanse en paz una mujer elegante, inteligente, hermosa y talentosa. Una auténtica diva.