Se apagan las luces del Ed Sullivan: Stephen Colbert dice adiós al Late Show con Paul McCartney y una pregunta en el aire

La noche del jueves 21 de mayo, el reloj se detuvo en el Teatro Ed Sullivan de Nueva York. Después de once años, más de 1,800 episodios y una carrera nocturna que redefinió la sátira política en la televisión estadounidense, Stephen Colbert bajó el telón de The Late Show with Stephen Colbert. No fue una despedida cualquiera: fue un funeral con risas, una celebración con sombras, y un último acto que la televisión estadounidense no olvidará pronto.

El episodio se extendió hasta casi la una de la madrugada, convirtiendo la despedida en un evento de proporciones históricas. Sus principales rivales, Jimmy Fallon y Jimmy Kimmel, optaron por no hacerle competencia y emitieron reposiciones. El mensaje era claro: esta noche era de Colbert.

Un agujero negro llamado cancelación

Desde el primer momento, el programa se articuló en torno a una metáfora tan simple como poderosa: la de un agujero negro que “lo absorbe todo”. El astrofísico Neil DeGrasse Tyson hizo un cameo para explicar, con toda la seriedad científica que el absurdo permitía, que dicho agujero negro había nacido de una contradicción irresolvible: que el programa fuera el número uno en audiencia y aun así hubiera sido cancelado. Una paradoja que, advirtió, ponía al resto de los programas satíricos bajo amenaza de “ser destruidos”.

La metáfora no era inocente. CBS ha insistido en que la decisión de cancelar The Late Show fue “puramente financiera”, y que resultó una mera coincidencia que la medida se tomara mientras su matriz, Paramount, buscaba la aprobación gubernamental para una fusión de 8,400 millones de dólares con Skydance Media. Colbert, sin embargo, no fue tan diplomático en semanas anteriores al calificar de “soborno bien gordo” el acuerdo millonario entre Paramount y Donald Trump para cerrar una demanda relacionada con la edición de una entrevista a Kamala Harris.

En el episodio final, Trump no fue mencionado por su nombre. Pero estaba ahí, entre líneas, en cada broma y en cada adiós.

La noche que McCartney volvió al Ed Sullivan

Si había un invitado capaz de hacer que la despedida de Colbert compitiera en peso histórico con cualquier otra cosa, ese era Paul McCartney. Y la elección no fue arbitraria: el Teatro Ed Sullivan es el mismo escenario donde, en febrero de 1964, The Beatles hicieron su debut televisivo en Estados Unidos, desatando la Beatlemanía y cambiando para siempre la historia de la música pop.

Durante la entrevista, McCartney recordó aquella noche con la mezcla de humor y nostalgia que lo caracteriza: “Es siempre fantástico estar aquí. Siempre recuerdo a las chicas en los balcones… Sullivan fue muy bueno. Era una persona muy cool (…) Nunca habíamos estado en Estados Unidos y la gente decía que era el programa más grande… pero, a decir verdad, nunca habíamos escuchado de él”.

El exBeatle recordó también una anécdota que arrancó carcajadas: antes de salir al escenario de Sullivan lo enviaron con las maquillistas y, según contó, se les fue la mano dejándolo con la cara de color naranja. “Es muy popular en ciertos círculos en estos días”, comentó Colbert —una pulla velada, pero perfectamente apuntada, al responsable indirecto del fin de su programa.

Antes de que McCartney tomara el escenario, Colbert se unió a Elvis Costello, Jon Batiste y Louis Cato para interpretar “Jump Up” en una secuencia pregrabada. Pero el cierre le perteneció al exBeatle: acompañado por la orquesta del Late Show, McCartney interpretó “Hello, Goodbye” —el clásico de 1967— ante un teatro completamente lleno, con Colbert sumándose en el escenario para la que sería la última canción jamás tocada en su programa. Al terminar, fue McCartney quien hizo los honores de apagar simbólicamente las luces del Ed Sullivan Theater, con un pequeño y último chascarrillo que el público agradeció a carcajadas.

Cameos, homenajes y una silla vacía

La semana de despedidas fue generosa en presencias ilustres. Bruce Springsteen, uno de los rostros más combativos en el apoyo a Colbert, llegó a declarar semanas antes que el presentador había sido “el primer tipo en EE UU que perdió su programa porque tenemos un presidente que no soporta una broma”. El chef José Andrés también estuvo presente entre quienes acompañaron a Colbert en sus últimas semanas.

En el episodio final desfilaron actores como Bryan Cranston, Paul Rudd, Ryan Reynolds y Tim Meadows, además de colegas del late night como Jimmy Kimmel, Seth Meyers y John Oliver, quienes ironizaron sobre la presión creciente que enfrentan los programas satíricos en Estados Unidos. Jon Stewart, Julia Louis-Dreyfus, Steven Spielberg y David Byrne también estuvieron presentes en la semana de cierre.

Hubo, eso sí, una ausencia notable: la del papa León XIV, a quien Colbert —católico devoto— había nombrado durante meses como su “invitado soñado”. “El papa, quien definitivamente iba a ser mi invitado esta noche, canceló”, bromeó el presentador, con la resignación de quien ya sabe que algunas cosas simplemente no son para uno.

El primero que cayó

La cancelación de The Late Show no ocurre en el vacío. El colega de Colbert, Jimmy Kimmel, fue retirado brevemente del aire en septiembre de 2025 por ABC, tras las quejas por un comentario sobre el activista conservador Charlie Kirk. El patrón no ha pasado desapercibido: los presentadores nocturnos de las principales cadenas estadounidenses han despertado la ira de Trump por sus críticas, y él los acusa sistemáticamente de sesgo liberal.

Trump, por su parte, no dejó pasar la ocasión. Al concluir el programa, el mandatario publicó en su red Truth Social: “Colbert por fin ha terminado en CBS. Sin talento, sin audiencia, sin vida. Era como una persona muerta. Podrías sacar a cualquiera de la calle y sería mejor que este completo idiota. ¡Gracias a Dios que por fin se ha ido!”

La ironía, claro, es que Colbert sí tenía audiencia. Era líder en su franja horaria.

El teatro se apaga. La pregunta queda.

Al final del programa, Colbert agradeció a su equipo, al público presente y a los telespectadores por once años de risas y de política digerida con humor. Antes de que McCartney apagara las luces, el presentador le dijo a su audiencia algo que resonó más allá de la despedida de un programa de televisión: “Estábamos aquí para cubrir las noticias con ustedes, y no sé ustedes, pero yo sí lo he sentido”.

McCartney, por su parte, apuntó con el dedo a Colbert antes de cantar y dijo: “Pensábamos que Estados Unidos era simplemente la tierra de la libertad, la mayor democracia. Lo era. Espero que aún lo sea”.

El teatro fue absorbido por un vórtice y se convirtió en una bola de nieve. Las luces se apagaron. La franquicia Late Show en CBS, que duró 33 años en total, llegó a su fin.

Y la pregunta de McCartney quedó flotando en el aire del Ed Sullivan Theater.