El lunes 21 de abril de 2025, a las 7:35 de la mañana, el Vaticano confirmó el fallecimiento del Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano de la historia. Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires en 1936, murió a los 88 años tras sufrir un derrame cerebral en su residencia de la Domus Santa Marta, en la Ciudad del Vaticano.
Con su partida, no solo se cierra un capítulo significativo en la historia reciente de la Iglesia Católica, sino también en la esfera pública mundial, donde su figura trascendió las fronteras religiosas para convertirse en un líder de conciencia y diálogo.
Una despedida serena y sencilla
Tal como lo expresó en su testamento redactado en junio de 2022, Francisco pidió un entierro humilde, sin ornamentos ni decoraciones, en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. Quiso que su sepulcro llevara únicamente la inscripción Franciscus, recordando así la sencillez franciscana que guió su pontificado. “Ofrecí al Señor el sufrimiento que se hizo presente en la última parte de mi vida por la paz en el mundo y la fraternidad entre los pueblos”, escribió el pontífice en sus últimas voluntades.
Su última aparición pública
Tan solo un día antes de su fallecimiento, Francisco hizo su última aparición pública durante el Domingo de Pascua. Aunque visiblemente frágil, pronunció con voz débil un breve pero sentido mensaje desde la logia central de la Basílica de San Pedro: “Hermanos y hermanas, feliz Pascua”. En ese mismo lugar fue presentado al mundo como papa el 13 de marzo de 2013, hace poco más de 12 años.
A pesar de su delicado estado de salud, realizó un breve recorrido en el papamóvil, provocando una ovación espontánea entre los fieles. Fue una despedida simbólica que, sin saberlo, selló su legado con un gesto de cercanía.
Una figura que marcó época
Francisco será recordado como un Papa profundamente humano. Defensor de los migrantes, de la comunidad LGBTQ+, del medio ambiente y de la dignidad de los más pobres. Líderes mundiales como António Costa, Olaf Scholz y JD Vance lo describieron como una figura reconciliadora, valiente y compasiva. Incluso el presidente ruso Vladimir Putin lo elogió como “defensor de los altos valores del humanismo”, mientras que el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy recordó su constante oración por la paz.
Luces y sombras en su pontificado
Sin embargo, el pontificado de Francisco también tuvo críticas. Su postura ambigua frente a la invasión rusa a Ucrania fue vista por algunos como complaciente, y varios grupos de víctimas de abuso clerical consideraron insuficientes sus reformas para enfrentar la crisis en la Iglesia. También quedó pendiente el debate sobre la ordenación de mujeres, lo que generó frustración en sectores más progresistas.
Aun así, su legado es innegable: transformó la imagen del papado, promovió una Iglesia más abierta y cercana, y desafió los esquemas tradicionales con un liderazgo profundamente pastoral.
¿Qué sigue para la Iglesia?
Con la muerte del Papa Francisco se activa el protocolo de la sede vacante. El Camarlengo, el cardenal Kevin Farrell, ya ha comenzado la organización del funeral, que se celebrará entre el cuarto y sexto día tras su muerte. Luego seguirán los novendiali, nueve días de luto oficial. En paralelo, los cardenales de todo el mundo se reunirán en Roma para celebrar el cónclave que elegirá al próximo pontífice. El mundo católico ya espera con atención el humo blanco que anunciará a su sucesor.
Un final que fue fiel a su esencia
En su testamento, Francisco expresó su amor por la Virgen María y su deseo de descansar en el santuario que tantas veces visitó antes y después de sus viajes apostólicos. Fue un Papa que caminó con el pueblo, que se arrodilló ante el dolor ajeno, y que, fiel a su nombre y vocación, eligió vivir y morir con humildad.